La biblioteca no muere: se reinventa y celebra 39 años de historia en la UAS

8 de septiembre de 2026 · Paso de gato

Entre libros históricos, inteligencia artificial, revistas científicas y nuevas formas de acercar el conocimiento, las Bibliotecas de la UAS celebran 39 años de su edificio central, pero una historia de más de 140 años al servicio de la comunidad universitaria.

Profesor e investigador de tiempo completo de la Universidad Autónoma de Sinaloa, maestro y doctor en Pedagogía, Joel Cuadras Urías ha construido una trayectoria estrechamente vinculada con la educación, la investigación y la divulgación del conocimiento. Fue director de la Preparatoria 2 de Octubre de Culiacancito y, desde 2019, está al frente de la Dirección General de Bibliotecas de la UAS.

Su trabajo también se extiende a la edición científica, la dirección de tesis, los seminarios de posgrado, los repositorios institucionales y la investigación histórica. Es editor en jefe de la revista de divulgación científica Cibi UAS, coordinador de proyectos de acceso a información científica y coautor del libro Discursos de los doctores honoris causa de la UAS 1951-2025. Desde las Bibliotecas UAS ha impulsado, además, proyectos de accesibilidad, preservación documental y divulgación científica.

Pero quizá una de las claves de su gestión está en una idea sencilla: una biblioteca no puede quedarse quieta.

𝐔𝐧𝐚 𝐛𝐢𝐛𝐥𝐢𝐨𝐭𝐞𝐜𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞 𝐫𝐞𝐢𝐧𝐯𝐞𝐧𝐭𝐚

Durante años se pensó que la llegada de internet y las nuevas tecnologías terminarían por desplazar a las bibliotecas. Cuadras sostiene una mirada distinta: el modelo tradicional de la biblioteca como simple depósito de libros puede estar agotado, pero la biblioteca como espacio para acceder al conocimiento está más viva que nunca.

La diferencia está en adaptarse. Por eso, una parte importante del trabajo de la Dirección General de Bibliotecas ha sido capacitar a su personal en nuevas tecnologías, fortalecer los repositorios institucionales y buscar nuevas formas para que estudiantes, docentes e investigadores encuentren información confiable.

Uno de los proyectos que apunta justamente en esa dirección es Bibliobot, una herramienta apoyada en inteligencia artificial que buscará información dentro del propio acervo universitario. La idea es que un estudiante pueda enviar desde WhatsApp el nombre de un tema y recibir información sobre el libro en el que puede consultarlo, las páginas donde aparece e incluso, cuando sea posible, el documento digital correspondiente.

El proyecto contempla integrar más de 800 mil registros de las 160 bibliotecas de la Universidad en Sinaloa. Así, un estudiante podrá localizar un libro independientemente de la unidad académica o municipio donde se encuentre.

No se trata solamente de hacer más rápida una búsqueda. También está en juego algo fundamental en tiempos de inteligencia artificial: aprender a distinguir información respaldada de contenidos sin fuente.

𝐄𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐔𝐀𝐒 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢é𝐧 𝐯𝐢𝐚𝐣𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨

Otro de los trabajos relevantes de Bibliotecas UAS está en el terreno de las publicaciones científicas.

El repositorio institucional pasó de albergar tres revistas a concentrar 22 publicaciones, mientras que ocho de ellas ingresaron al Sistema Nacional de Publicaciones Académicas tras procesos de evaluación externa.

Detrás de esas revistas existe una red de trabajo que involucra a diseñadores, correctores, traductores, investigadores, editores y revisores. En las ocho publicaciones reconocidas participan 165 revisores pares, procedentes de la UAS, de otras instituciones mexicanas y de países como Colombia, Argentina, España, Francia, Estados Unidos, Chile y Uruguay.

La dimensión internacional también se refleja en sus lectores: durante el último año, las publicaciones registraron visitas provenientes de 123 países, con más de 136 mil visualizaciones y 54 mil descargas.

El objetivo es claro: que la producción académica de la UAS no se quede dentro de sus propios muros.

𝟑𝟗 𝐚ñ𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐞𝐝𝐢𝐟𝐢𝐜𝐢𝐨, 𝐦á𝐬 𝐝𝐞 𝟏𝟒𝟎 𝐚ñ𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚

Las Bibliotecas UAS están de celebración. Del 7 al 11 de septiembre se realizará una jornada por el 39 aniversario del edificio de la Biblioteca Central.

Pero la fecha también permite recordar algo que puede perderse entre las cifras: la biblioteca universitaria es mucho más antigua que el edificio que hoy la alberga.

Su historia se remonta a 1885, apenas unos años después de la fundación de la institución. Para ilustrarlo, Cuadras llevó a la entrevista una pieza particularmente simbólica: un ejemplar de Don Quijote de la Mancha de 1889, adquirido en Europa por encargo del entonces director del Colegio Rosales y que actualmente forma parte del acervo histórico de la Universidad.

El ejemplar pertenece a un fondo reservado y, por ahora, no está disponible para consulta general. La intención es que, una vez consolidadas las condiciones de seguridad y conservación del Archivo Histórico, pueda ser exhibido y eventualmente digitalizado para ponerlo al alcance de un público mucho más amplio.
Es ahí donde pasado y futuro se encuentran: conservar un libro de 1889 utilizando las herramientas del siglo XXI.

𝐔𝐧𝐚 𝐬𝐞𝐦𝐚𝐧𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐞𝐞𝐫, 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐲 𝐞𝐧𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐫𝐬𝐞

La celebración del aniversario no se limita a un acto protocolario. La Biblioteca Central prepara una jornada con cursos, conferencias y actividades de lectura.

Entre las actividades destaca un curso de ordenamiento topográfico de libros, impartido con participación académica de la UNAM, sobre el sistema de clasificación LC, utilizado por bibliotecas de distintos países.

También se realizará la conferencia virtual “Alfabetización en la universidad: leer, escribir, comunicar para contribuir al conocimiento”, así como el círculo de lectura “Voces entre estantes”, creado y dirigido por estudiantes de distintas carreras.

El cierre tendrá un invitado especial: el escritor sinaloense Elmer Mendoza, quien participará en una charla el 11 de septiembre a las 10:00 horas, en el auditorio de la Biblioteca Central.

Así, la celebración no sólo mira hacia los libros que ya existen, sino hacia los lectores que están por llegar.

Porque una biblioteca universitaria no se reduce a sus estantes. También es archivo, laboratorio, espacio de lectura, punto de encuentro, plataforma científica y ahora, incluso, territorio para experimentar con inteligencia artificial.

La historia de las Bibliotecas UAS comenzó mucho antes de su edificio actual. Y todo indica que su siguiente capítulo tampoco estará escrito únicamente en papel.