PATRICK STEWART: EL ÚLTIMO VIAJE DE UN CABALLERO DE LA ESCENA
30 de octubre de 2026 · Aldo de cultura
Conocí a Patrick Stewart cuando era niño. No personalmente, desde luego, sino a través de una extraordinaria serie de la BBC que mi padre disfrutaba enormemente: Yo, Claudio (1976). Aquella producción reunía a una constelación de actores británicos formados en la más rigurosa tradición teatral: Derek Jacobi, John Hurt, Siân Phillips y el propio Stewart, quien interpretaba a Sejano, el temible prefecto romano.
Años después descubriría que aquel rostro severo pertenecía a uno de los grandes intérpretes de Shakespeare. Un actor de voz formidable, presencia casi escultórica y una inteligencia dramática que no necesitaba aspavientos para imponerse. Su trayectoria en la Royal Shakespeare Company lo había convertido en un auténtico caballero de las tablas.
Pero el destino, que a veces escribe libretos insospechados, lo llevó hasta las estrellas. Como Jean-Luc Picard, capitán del Enterprise, convirtió la ciencia ficción en una reflexión sobre la ética, la dignidad y la condición humana. Posteriormente, como Charles Xavier en X-Men, conquistó a generaciones que quizá nunca lo habían visto interpretar a Shakespeare.
Su entrañable amistad con Sir Ian McKellen, otro gigante de la escena británica, nos regaló además una hermosa lección: la grandeza artística no está reñida con la ternura, el humor ni la complicidad.
Hoy recibimos la triste noticia de su fallecimiento, a los 86 años. Sir Patrick Stewart partió el 28 de octubre de 2026, dejando tras de sí más de seis décadas de extraordinaria vida escénica.
Pienso en aquel niño que, sentado frente al televisor junto a su padre, descubría sin saberlo a uno de los grandes actores de nuestro tiempo. Y pienso también en esa maravillosa paradoja del arte: los actores desaparecen, pero sus personajes continúan habitando nuestra memoria.
El capitán Picard ha emprendido su último viaje. Esta vez no habrá coordenadas ni destino conocido. Pero su voz, esa voz inconfundible que parecía contener siglos de teatro y sabiduría, seguirá resonando mucho más allá de las estrellas.
Buen viaje, Sir Patrick Stewart.
